La hija del saxofonista de jazz noruego Jan Garbarek, debería haber sido más osada e intentar sacar algo de la tradición musical de su país. Como la osadía es cosa de pocos, “Briefly Shaking” se quedó solo en un cargamento de ideas definitivamente banales y con poco atractivo.

“Dizzy with wonder” es una intromisión en los mundos de PJ Harvey, pero sin pegada, con hematomas creativos que ya desde el inicio marcan todo el disco. En “The last trick”, le toca aparecer al sonido made in Bjork, siempre dentro de los cánones, y con una voz que por si sola no puede aguantar el armazón del tema.


Nada nuevo bajo el sol. Todo trillado, todo elaborado con guantes mecánicos de sopor, todo la misma agonía que se lleva la palma en “Sleep”, y su rock electrónico cansado, lleno de huecos.

Tampoco se pueden tirar cohetes cuando ponemos “Schock activities”, con brumas y acordes plagiadores que conllevan a la certeza de que estamos ante un autentico refrito.

Refrito que se llena de ruidos tontos en “Can i keep him”, sensiblería cursi, ganas de perder el tiempo.Todo suena a estafa tras esta escucha. Después de Shannon Wright, PJ Harvey o Joanna Newsom, Anja Garbarek nada nos ofrece.

Quizás se quiso alejar de la influencia de su padre para hacer algo distinto, quizás es que no tiene nada que decir…