Joan Miquel Oliver, es el ideologo de esta banda de pop con esdrújula, que en este su quinto disco, reafirmó las expectativas creadas con su anterior obra, "Taxi" (2004).

Todo en "Batiscafo Katiuscas" destila emoción y surrealismo deshojado con ternura, minutos que temes que se acaben por que no quieres que finalice este paseo de pop tan sugerente y bien hecho. 


Iniciamos la aventura con "Play" , música clásica perturbadora y sentimental, y señuelo perfecto para introducirte en este orbe de papel de regalo, para seguir con el tema que da titulo al lp, y que define a la perfección lo que encontraremos en este recorrido submarino: canciones cantadas en mallorquín, delicado pop (a veces acompañado de una leve distorsión) y un cuidado exquisito hacia la melodía que consiguen que después de haberlos oído se te queden en la cabeza durante un buen rato su soniquete peculiar

En "Tokio m'es igual" dicen cosas como: "Pekin no es Shangai" y lo aderezan con una relajada danza de musica amable y conmovedora.

También hacen su particular homenaje a la musica de los 80 en  "Wa yeah", bailable, graciosa y divertida (a reseñar la utilizacion de cacharros comatosos como el Spkectrum y otras anticuados objetos del deseo de algunos).

"Darrera una revista" y su melancolía que entra por la ventana, remando contracorriente, alimentando los sentidos, es una joya que nos da la estocada definitiva.

La presencia del Mediterráneo se intuye en "Nata", calida y triturando melodías en calles con casas blanquecinas donde un orate soñador se para en cualquier rincon silbando a los ruiseñores. Total.

Y ese enigmatico experimento recitando un extraño cuento donde se une un jardin, mil marmotas, puercoespines y tontas y tontos, nos hace asegurar decir sin miedo a errar, que estamos junto a Sr. Chinarro y por caminos bien diferentes, ante un gran grupo que consigue regenerar los tejidos atrofiados de un pop, el nuestro, muy dado a la ñoñeria cursi o a la electronica barata.

Antonia Font
es un mistral, una oleada de calor que te impulsa a gritar vítores de alegria, Antonia Font es un delicado dulce que sienta bien tomar después de un empacho de tormentas.

Lo último que sabemos de ellos es "Coser i cantar" (2007) donde se hacen acompañar por la orqueta de Bratislava para reinterpretar su cancionero. Y es que donde hay arte.....