Una banda que cuenta entre sus filas al ex-bateria de Hemlet (John Stemier) y al ex-guitarrista de Don Caballero (Ian Williams), por lógica, tiene que resultar atractiva. Y Battles lo es. Y en "Mirrored" nos encontramos ante uno de los mejores discos salidos este año. ¿Cómo quedarnos tras ponernos "Race:in" y tragarnos una auténtica taladradora de ritmos, batería y guitarras al unísono, cavando una zanja de intensidad apabullante? Tortoise elevado al cubo. Bailar, bailar, bailar....

En "Atlas", aparecen unos duendes que se introducen en el cerebro, y la fiesta se desmadra. La sintonía es tal entre todos los componentes, que te entran ganas de subir el volumen hasta que se desmantele el edificio. ¿Por qué no elegirla como canción del anti-verano por su frenética ida y vuelta?


Y esto no para. "Ddiamondd" agita la coctelera, saca nota alta, está vez arrancándote del sillón con su sonido matemático, gulag eléctrico, gozada intestinal. Y es que tras "Ep c/ a ep", donde aparecían más verdes, esperabamos que la evolución continuase. Y lo han conseguido.

"Leyendecker" con la bateria y el bajo empezando a la vez que los pitufos drogados, es una genial apuesta hacia donde se deben dirigir los pasos en la música del futuro.

Es imposible reprimirse cuando los escuchas sin lanzar vítores. Continuando con la fiesta, nos topamos con "Rainbow", y como hacer música con estructura clásica, con lejía y lija, higiene y azufre, la emoción imparable. Robert Fripp pasaría una buena tarde oyendo esta joya.

Y para los amantes del post-rock, "Tij", con sus tics compartidos con el jazz, insulina en el cerebro, cadaver renacido. Sí, es cierto. "Mirrored" supone la revitalización y el progresivo despegue hacia altas cotas.

Todo está preparado para que entres en el mundo de los sonidos burbuja, para que el viaje hacia el confin sólo se pare por el cansancio de los movimientos del cuerpo escuchando la brillantez de esta perla sónica.