Dicen que "Pet sounds" fue una de las grandes influencias que tuvieron The Beatles mientras grababan "Sargent Peppers". No me extraña. Quien busque la California torrida y llena de olas que siempre ha acompañado a Beach Boys, que busquen en otro sitio.

Estamos en 1966, y las playas donde Wilson y compañía gestaron su éxito estaban llenas de voces psicodélicas,y por cada paso te podías encontrar entre los guijarros pedacitos de LSD, inyección vitamínica para proyectarse hacia otros lugares, lejos de la absurda cotidianidad de los días que pasan.


Porque "Pet sounds" fue el album donde Brian Wilson empezó su viaje, y eso se nota (alguna fiesta se corrió con Charles Manson).

Aquí tambien podemos encontrar el tan característico juego de voces que les dio fama, pero el tono general del disco va por otro camino. No hay tiempo para el hit y si para canciones bonitas y extrañas, acompañadas por músicos profesionales que dieron el toque de gracia a una colección de gemas que ya han pasado al insconsciente colectivo de la música pop de todos los tiempos.

Destacar un tema sobre otro sería dejar del lado muchas maravillas que se pierden en el surco de este no-surf cargado de folk y baladas agris y oscuras. "That's not me", "Here Today", "Caroline No"... Mañana podria hablar de otras.

Quizás que fuese el disco que menos vendieron dice bastante de lo que significo como punto y a parte de su ración de verano y chicas guapas a la que estaban acostumbradas las emisoras de radio y los oyentes de la época.

"Pet sounds" debe de tenerse a mano si se quiere comprender la evolución natural del pop y para poner en su sitio a una banda que hizo más que guiños al bronceador y a las tablas de surferos guapos. Brian Wilson sabía lo que hacia cuando dejo que su cabeza se perdiese....