Turk Dietrich y Michael Jones son los timoneles de esta nao que se llama Belong, vienen de New orleans, y lo suyo son las construcciones ambientales deudoras del sonido de Fennesz, Windy and Carl y de la parte más atmósferica del shoegazing de My Bloody Valentine.

Llevo unos dias con el disco y me tiene hechizado. De principio a fin, esta visión del ambient desde postulados tristes, oscuros, cinemáticos, consigue el proposito encomiable de cautivarte a la primera.


Y para muestra, "The door opens the other day", balsámica e hipnótica, himno a la tristeza, reliquia que se te rompe entre los dedos. Todo es así, todo el lp está lleno de solemnidad y una extrema calma. En "I never lose never really" la música te mece en un silencio que apabulla, espectral, acogedor, helador y lleno de aristas bellas.

La manera que tienen de edificar una ciudad de ruidos fantasmales y nunca excesivos, los hace diferentes a otras propuestas parecidas (Labradford, Stars of Lid).

O si no zambúllete en el tema que da titulo al disco, donde te dejan sin respuesta, eleborando una ración de susurros íntimos, contenedor de prisas vencidas, introduciendo corazones a las máquinas para que éstas puedan sentir la desolación y el amor.

Sacaron el disco antes de que el famoso huracán con nombre de mujer se llevase a Nueva Orleans hacia la destrucción. Bien pudiera ser esta sinfonia una banda sonora ideal para ese gruñir de la naturaleza, para esa explosión sin miramientos de las fuerzas primigenias ("I'm too sleepy... shal we shim?").

Verdadera joya para estados emocionales compulsivos, para tardes de mal ocio, para penetrar en el espacio sin sentido de la nada, Belong ya me tienen vencido, ya los tengo como referentes cuando me quiera inundar de toneladas de misterio y creaciones que dejan huella. Sublimes.