En Francia existen muy buenos chanteurs (Vincent Delerm, Erik Arnaud, Françoise Hardy, Bertrand Belin, Dominique A, Brigitte Fontaine...) y muy buenos grupos de rock (Experience, Dyonisos, Mickey 3d, Luke, Louise Attack). También existe una tradicción, la chanson, que ha influido e influirá a mucho de los que están y a los que vendrán.

Benjamin Biolay
no esta en ninguno de los grupos arriba mencionados, y aunque se le pilla rápido su deseo de ser un Serge Gainsbourg del siglo XXI, su apuesta, "Trash Yéyé", se queda en un plomizo album que defrauda de principio a fin. 


Sólo cabe salvar de la quema un tema "Regarder la lumiere", con un toque de pop suave que no se ve en el resto de las canciones, todas ellas aburridas, con una intención vana de perpetuar el sonido de los grandes cantantes franceses, pero que no provoca más que estampida. La hora que dura se hace casi imposible.

Debería Benjamin no perpetuarse demasiado en esto de la música y quedarse para ser pasto de la prensa rosa por ser el marido de la hija de Catherine Deneuve.

La verdad es que pinten como innovación  o buena continuacion de toda una saga de espiritus inquietos de nuetro país vecino, a un tipo cuyo maximo fin es aparecer en las revistas más en voga no deja de ser significante.

Desde esta tribuna recomiendo  a todo quien quiera, que investigue a los artistas citados en el principio del artículo (hay muchos más), y desechen este mal producto que ni tan siquiera sirve de posavasos. Por favor un poquito más de seriedad, Benjamin....