Canada es un país al que hay que prestarle atención. Digamos que es ahora lo que en su día fue Chicago en lo referente a la cantidad y calidad de bandas. Bastan con unos nombres: Arcade Fire, Broken Social Scene, Wol Parade, Stars... The Besnard Lakes también quieren dar la nota. Su propuesta no desmerece aunque sus tonos suenen añejos.

O si no, el comienzo, con "Disaster", puro Beach Boys lisérgicos, folk perturbador con violines y volutas de olas de una California extinguida. Sí, con estas influencias podríamos estar ante uno más de los ilustres copiadores sin fuego en las arterias musicales. No, no es el caso. Esto es bonito. "For agent 13", parece salido de la banda sonora de Twin Peaks, con las cuerdas-nanas, con Olga Gorea sustentando el esqueleto del órgano duermete ya.


"You lies to me", o la reencarnación de Pink Floyd, siderales, guitarras que bajan y suben, sobre un estribillo que reina entre las flores. Esto es bonito. En "Devastation" se ponen mas serios, burros y psicodélicos, artilleria pesada en medio del ruido. Todo el album está repleto de estos escarceos progresivos pero valientes y modernos a la vez ("Because tonight") que se enroscan en tu sien y se quedan un largo rato.

Arcoiris de suciedad limpia, de vivas a Brian Wilson, pero sonando atractivos y distintos. "Cedrics war" pone el punto y final, y los remiendos del geíser sónico, navegan partiendo el silencio, dejándonos un buen sabor de boca. Tenemos que seguir mirando a Canada.