Qué grande que eres Bill. No te basta con producir delicadeza a chorros con tus sublimes Smog (recomiendo desde aquí toda su obra), para volver a conseguirlo con este bello monumento sonoro.

"Woke on a whaleheart" es la manera de Callahan de decir que tiene mucho que decir, que su lenguaje puede ser otro que el de la pesadumbre que acompaña a su magnifica banda. Si te pones "From the rivers to the oceans", tierno y apaciguado folk que te tranquilizará el animo, te dejarás llevar por el vozarrón reconocible nacido de un seismo pulmonar.


O si quieres intentalo con "Footprints", que parece salida de cualquier disco de la época glam de David Bowie para acabar siendo un puro cachondeo.

También en "Sycamore", con la languidez como referente y apegado a los setenta pero ejecutando con maestría su ceremonia de cantor de luces y sombras, consigue apabullarnos.

Estoy seguro que este largo te puede alegrar un mal día. Hasta cuando aparece el country, con "The wheel", ukelele y viejo oeste compartiendo el vagón de los minutos, y dejando la huella de aquel que no es fiel a un estilo pero dada la diversidad de su arte, convierte algo baladí en grato. Bravo Bill por tus balas acústicas.

Y si te dijeran que es Neil Young en su versión campestre quien está detras de "Honeymoon child" no te extrañaría.

Sí, puro divertimento que deja paso a "Night", y al piano colaborando con la expansión de las brumas, haciendo de las cuerdas vocales brazos que son susurros en una hipotética nana para un gran sueño.

Quien no se ha imbuido aún en el espiritu de Smog, que lo haga si placer auditivo quiere hallar. Este "Woke on a whaleheart" es una segura carta ganadora.