BLACK FRANCIS. "Bluefinger" (2007)

No es casualidad que haya dejado a un lado el nombre de Frank Black para pintarse la cara de guerra como Black Francis; asi le conocimos por ser el guitarrista y cantante de la banda más importante de los 90: The Pixies.
Y es que en "Bluefinger" no hay cabida para las westerns songs ni para los medios tiempos de su otro proyecto. Aqui y ahora, antes todos ustedes, 11 canciones que nos hacen recordar a los duendecillos que perforaron nuestro corazón con tanta fiereza dulce.
La intenciones del señor Charles Michael Kittridge Thompson IV son claras desde el inicio: ""Captain pasty" y su punk enajenado, empañada de chillidos, virulenta y desarrapada pero acompañada de un toque melódico que nos lleva sin ninguna duda a hablar de The Pixies, abre fuego.
Porque este bien podía pasar por un disco de aquellos si se hubieran predispuesto a llenarnos de llagas emocionales tras su efimera gira de la cual todos esperabamos algo más.
En temas como "Threshold apprenhsion", te das cuenta que el tiempo no ha pasado, (hasta los coros recuerdan a Kim). Bendito sea este calvo regordete que se ha sacado de la manga su mejor disco en solitario ejecutando la danza bestia que todos hemos bailado cuando el surco del vinilo nos hacia brincar y brincar con el mono que va al cielo o con las dentelladas de "Surfer Rosa".
En "Test pilot blues" se tranquiliza a medias con una vacilada de las suyas, caprichosa munición de rock seco y quejicoso. Pero como lo que importa es que no se paren las llamas de este delicioso infierno, "Lolita" se lleva el premio de himno que nos descompone; armónica incluida, pop made in "Bossanova", ritmo contagioso y cautivador lleno de confeti guitarrero.
Tambien nos deja contentos "Tight black rubber", donde sube el sonido,y la bilis se atraganta en su garganta de ogro, arreciando el estribillo y comprobando que Francis sigue teniendo un volcán de voz.
Nos cruzamos con un conato de su carrera como Frank Black, donde era el encargado de componer letanías del oeste, en "Angel come to comfort you" pero aquí aderezada por pellizcos de cuerdas y turbinas en el amplificador. Que gusto tan enorme volver a moverse como el día que descubrí "Doolitle" y todo cambió.
Dicen sus dos antiguos correligionarios de Pixies, Joey Santiago y Kim Deal, que no confiaban en una nueva producción de la banda porque temían los abruptos egocentristas del gruñón de Black.
Si han oido canciones como "Your mouth into mine", se estarán tirando de los pelos. Pues este "Bluefinger" es la manera más perfecta de decir que él sólo se basta para regalarnos zarpazos pixianos y conseguir que durante media hora larga nuestros cuerpos funcionen sincronizados por sus berridos hermosos.
Y es que todo "Bluefinger" despide una juventud salvaje, un vitalismo que es savia y furia concentrada en buenos minutos que vienen a oxigenarnos, a rendir pleitesia a una dorada epoca de excesos y descubrimientos. Bien por el geniecillo que nos ha regalado casi al final del año un manjar para degustar y sacar los viejos discos de su exilio en el pais del polvo. Y es que no puedo parar de botar.
2 Comentarios a "BLACK FRANCIS. "Bluefinger" (2007)"
« Anterior | Inicio del blog | Siguiente »
(0) Enlaces
Imprimir
Blogmemes
Foros




... así que el gordito vuelve a la carga. Hay algunos que no cambian nunca. Una vez le ayudamos a descargar el equipo, tres de las cincuenta personas que había pa verle actuar. Pero eso es otra historia.
besos
De verda que es como volver a oir una actualizacion de Trompe Le Monde. Grande este Black que sigue en sus treces.