De entre todos los grupos que emergieron en las islas queriendo recuperar el espiritu revisionista del post-punk,  (los irregulares Franz Ferdinand, los pasables Artics Monkeys), me quedo con Bloc Party.

Este "Silent alarm" es un compendio de evocaciones a los principios de los ochenta, version drama existencial, junto a una arrogante juventud que acomete los temas de tal manera que consiguen estructurar sus hits anti hits para momentos de bajón, de una forma que merece nuestro aplauso.


Con solo escuchar "Like eating class", sabrás de lo que estoy hablando. Parecen los Chameleons hibernardos para la ocasión y vueltos desde el pasado con sombras de  guitarras enfilando el acantilado. "Positive tension", es repetitiva, metodica, hurgando en el cráeno de Pil, bravo desconcierto.

"Banquet" es un himno melancolico conectado a la maquina del tiempo de nuestros añorados recuerdos.

También usan el nervio en "Shes hearing voices" rabiosos y matematicos, jovenes y dichosos de poseer frescura y tenacidad en sus principios.

Aunque cuando salió el disco se les metió en el saco de las bandas comentadas al principio del articulo, Bloc Party se apartan de ellos por su apatia y su forma de componer canciones que si bien pudieran servir para escalar  listas indie ("This modern love") se esfuerzan para parecerse con prudencia a sus idolos caidos con desparpajo y mucha sinceridad.

"A Weekend in the City", (2007), su segundo largo, quizás no cumple las expectativas.

Pero es que el listón de lo dejaron muy alto. Bloc Party, una buena excusa de huir de lpost punk de masas, un señuelo para volver a pintar noches ebrias de emoción.