De nuevo miramos a Oriente, de nuevo Japón nos trae un espeluznante set de guitarras metalicas, de psicodelia cruda, dureza a raudales y algo de melancolia para cohabitar entre tanta estridencia maravillosa.

Takeshi, Wata, Atsuo, eso son los nombre de los bestias que una vez más (desde aqui recordamos "Pink") se lanzan al vacio para romperse la cara con la verdadera realidad de un aborto del metal sin padres que les quieran.


Y eso que empiezan despacito con "Flowers sun rain", casi sinfonica, pero arrebatadora con esos solos de guitarra que tanto salen en el disco y que para nada nos espantan. El guitarrista de Ghost se presta al juego colaborando con esta malevola infamia que nos aniquila.

"Buzz in" , ya sin excusas, es un pedazo de doom metal trenzando una epifania infernal en tus huesos que se hacen polvo con el tanque sonico de estos burros. Ha comenzado la contienda.

Y que me cuentas de "Laser beam" y ese pedazo de comienzo metalico que seguro haria potar a todos los acomodados heavys del orbe, y que al poco se convierte en un columpio asesino de hachazos sin perdón. 

Porque Boris van mucho más alla. Hacen de la estridencia una manera de componer anzuelos para perderte en el volumen total de tu aparato. Esto te pide el cuerpo cuando los pones en tu cadena. Demolición rapida de todo lo que nos rodea.

"Statement" es la hostia. La bateria da el pistoletazo y luego como un J. Mascis en acido, Wata y sus cuerdas ejecutando una estruendosa explosión, una muestra magnifica de  por donde está el camino de los nuevos hombres de las cavernas, los verdaderos modernos de hoy en dia. Qué bestias estos Boris!

El único tema que podiamos llamar accesible, "My neighbor Satan", empieza lento y al poco se convierte en un orgasmo de electricidad; lo que haria Mogwai si perdiesen la verguenza de ofrecerse emotivos.

Ya he puesto el sonido a 20 y parece que los vecinos no llaman a la puerta. Quizás es que están ya de vacaciones.

Pero esto continua "Ka re ha te ta sa ki", es un volcán depredador, todo suena al maximo, todo compacto, todo provoca fuego y llamaradas en tu casa. Y asi hasta el final que no queremos que llegue.

Boris, de la mano del necesario sello Southern Lord,  nos pone la señal en la frente, nos marca el paso, nos hace decidir por ellos, hacen que creamos aun en la recompensa musical de unos tiempos dados a mediocridades.

El rock debe de ser esto o no ser. Espanto, fuerza, apocalipsis, marcha al frente de la derrota. aullidos y saturación. Que jamás se ponga el sol en la tierra del sol naciente. Como he disfrutado con esta bomba....