Escuchar a Brad Mehldau es dejarse llevar por un torrente de jazz algo cercano a Keith Jarreth, donde el romanticismo, ( como ocurre en "Largo"),  y el deseo de trascender la ortodoxia del género, abre el estilo otrora cerrado a otras sonoridades.

"Largo" es un dulce paseo por la orilla del jazz transgresor que versionea a algunos clásicos del ayer y del hoy del pop, y seduce con su constante evocación siempre teniendo al piano en primera fila.


Abandonando el formato trio que tan buen resultado le estaba dando y resuelto a no dejar de emocionarnos, Mehldau lo consigue. En "When it rains", se nota que es un pianista de formación clásica, alineado en un juego de lluvia, tranquilo crucero por las notas de una partitura de promesas fingidas.

También a resaltar  "You're vibring me", donde la banda (en el disco participan hasta cuatro baterias), se pone el mono de trabajo y comienzan el periplo por el lago de una jam degustatoria.

Y las versiones no desmerecen. "Paranoid Android" de Radiohead, consigue transmutar la épica de Thom Yorke en un torrente de delfines, con las teclas ensimismadas en no seguir el camino de la original, cromados matices que acaba en un voluptuoso homenaje al buen gusto, a las buenas formas de unos  profesionales de la música.

Tampoco desmerece "Dear Providence" de The Beatles. En ambas, superan a sus creadores. Si, es increible hasta donde se pueden llevar conceptos para muchos inamovibles.

Pero hay más que recreaciones de otros. Nada es un desperdicio en este bálsamo que gustará a los que no sean muy duchos en esto del jazz. "I do" es un teatro con un piano de cola de cloroformo que se contamina con la levedad de un suspiro. Poco a poco caes en un letargo y te despiertas en una bacanal de ritmo.

"Largo" lo consigue. Consigue agradar, arropar la tarde con ese susurro de jazz tierno y esas maneras tan reconocibles en un creador de estadíos para tardes con mucha melancolía y algo de soledad. Poner en tu discografia junto a The Bad Plus, o  E.S.T.