Este grupo inglés ha vuelto ha hacerlo. "Ma fleur" es un compendio de maravillosas estrellas cavilantes, un soundtrack imaginario para que no te quedes afligido en los días donde cuesta hasta poner un pie sobre el suelo.

The Cinematic Orchestra, combo ingles que ha sabido hirvanar la electrónica con fabulosas orquestaciones, ha dado de nuevo en el clavo ("Every day" (2004) es otro álbum ha investigar).


El comienzo con "To build a home", y con la voz del canadiense Patrick Watson conversando con la líneas líricas de un piano y con Jeff Buckley como referencia, es un  paraxismo que apabulla y  que sirve para que tus manos se queden con la última flor de la primavera, deshojada, sin respuesta. Intensidad al límite. Hermosa.  

Después, "Familiar ground", es una toma de jazz de bajo contenido en agitación, y con Fontanella Bass en el micrófono al abrigo de una banda que hace de las texturas suaves todo un ideario. 

Basta con pararte en "Child song", con el teclado y una sucesión de susurros en un club de noches continuas, para emanciparte de la absurda normalidad de la vida.

También sobrevuela por "Ma fleur" el eco del gran Craig Amstrong. En "Music Box", la guitarra se despierte mientras Watson se funde narcotizado en una cálida melodía que te emociona hasta el fin.

Y es en "As the stars fall", cuando los sonidos programados son los protagonistas, sin peder un ápice de pegada, pues siempre hay una excusa para sacar las cuerdas a tomar el fresco.

La que da título al disco es un tête à tête entre el piano y el saxo recorriendo las calles de una ciudad en invierno, notando como el viento agita su látigo, solemne e imperial. Sobrecogedora.

Asi, bajo el influjo de unas composiciones mimadas y resueltas a quedarse en tu memoria, "Ma fleur" consigue combatir la apatía, aunando los tiempos eléctronicos con los pasajes de clasicismo heterodoxo, revestiendo su propuesta de una bella propuesta emotiva que te hará sentir bien.