"Amber" es el tercer disco de esta anodina banda inglesa que pasa sin pena ni gloria por el lector de nuestro aparato, arrastrándose en un quiero y no puedo constante, picoteando de aquí y de allá, y demostrando lo aburrido que se puede ser si no se digieren bien las influencias.

Porque este es un disco falto de personalidad y lleno de temas que suenan a docenas de grupos con un sonrojante resultado y sin pistas de originalidad ni brío.


O si no pararos en "No king of life", donde aparecen unos trasuntos de Radiohead rezagados en una épica pop, cortos de ideas, con la misma voz que Thom York, y con resultado distinto.

Ponen una armónica a "Neón" y la visten de sonidos hard psicodélicos, detritus de obviedades que no da para más. Luego se apuntan al carro del brit pop en "Good clean fun" y tienen la desfachatez de calcar a los añorados Godfathers en "Finally free". Menudo morro!

Ni siquiera se salvan cuando en "I hate it that i got what i wanted" alardean de constantes cambios de ritmo y de mucha distorsión como principal ejes del tema.

Lo dicho, si quieres saber de los males de un mundo pop lleno de vagatelas y vulgaridades, oye a Clearlake y te darás cuenta de la cantidad de grupos que viven de retales, y que jamás saldrán del esbozo.