No se muy bien que pintaba Danny Cohen en el sello de Zorn, Tzadik, e imagino porque eligió la casa discográfica de Tom Waits, Anti. Una vez escuches ésta extensa y pesada hora sabrás a que me refiero.

"Shades of Dorian Gray" es un refrito del imaginario del gran Waits, pero convirtiendo el mundo carvernoso de éste en un conjunto vacio de sonidos donde los instrumentos parecen que esten mal afinados, donde todo suena a desarreglo, a desarmonia gris.


Y luego además la voz. Medio borracho, acercándose a los registro del cantante de The Pogues, queriendo confiar en su querencia por lo destartalado para crear 16 canciones que en ningún momento arrancan, que palidecen de equilibrio, que no te llegan jamás.

Me pongo "Vertigo",  "The Fall", o "Death waltz"  y solo me produce tedio esos largos interludios que fluctuan en un mar de tristreza fingida.

Una mal fanfarria, un experimento que se queda en un grupo de ideas disueltas por querer rizar el rizo.

Tom Waits sigue siendo el referente del cabaret de la noche, de las tensiones de la ciudad, del rugido de los años. Acercarse a su ideario musical con unas bases tan poco solidas como las de Danny Cohen, produce sonrojo y alejamiento. Para pronto olvidar su escucha.