El primer disco que puse el domingo tras llegar del hospital con mi hijo recien nacido, fue este. Fue puro azar. Tocaba oír a The Devastations. Y no defrauda para los estados de anímo excesivos esta verdadera delicia que viene de las antípodas.

Cuando seas mayor, Dominique, ya te contaré la historia de este elepe que desde el domingo forma parte de la memoria indivual que nos forjamos para jamás olvidar. Y hablando ya de "Coal", podemos decir que tiene mucho que ver con el Nick Cave menos noctámbulo y con la estetica de cabaret triste de Tinderstick.


Asi a la primera pareceria que este trio fuesen uno más de los muchos atribulados imitadores de la mala semilla del australiano. Sin embargo, tras poner "Sex and mayhem", nos damos cuenta que esta medicina emocional rebosante en melancolía anticipa lo que vendrá después: arrebatos sentimentales llenos de violines y pianos que hacen a mi pequeño acompañar el sueño.

"The night i couldn¡t stop crying" nace de un atril donde las maneras de un crooner se junta al rock apaciguador. O "I don't want to lose you tonight", folk narcótico en camara lenta para decirte que te quiero.

Y el piano en piezas como la que da título al disco se hace el amo en una balada sabia; sí, sigue durmiendo hijo mientras tu padre se quita la baba. Buena forma de parecerse a otros sin ser ridiculos, The Devastations se merecen que les prestemos atención.

Te diria hijo mio, que podría acunarte con "What's a place like that doing in a girl life you", pero lo dejaré cuando venzamos junto a la noche.