Este grupo de aguerridas chicas norteamericanas nos presenta en su tercer disco, "Nightlife", por donde tendrían que seguir el camino la marabunta de personajillos que inspirándose en el post-punk se quedan en una batidora de referencias sin pundonor ni gracia.

Errase Errata son todo un síntoma de mejoría en el aspecto más vigoroso del post-punk con aires de no-wave. Sí, podemos confiar en ellas. En 30 minutos consiguen que sus once canciones no sean fragmentos ni collages y si un apasionante viaje por el mundo del ritmo salvaje.


"Cruising", es toda una recuperación de finales de los setenta, con DNA o Bush Tetras como espejos, en sus dos minutos de fiesta negra teniendo a la distorsión como principal arma.

En "Hotel Suicide" son adictivas; el saxo que se quiere hacer de rogar, las voces de las damas que aparecen y se apagan, y el epílogo con la dosis justa de quemazón que agrada.

También sorprenden en "Another genius idea from our goverment", donde las podemos ver como la versión buena de las aburridas Electrolane. Art-punk de verdad, nada de moralla, vibrantes, con un buen bajo a toda leche y el saxofón agitando a la bestia.

Se ríen de Blondie en "Dust", convirtiendo la new wave en un vacío de estribillos, arriesgando en su propuesta y convenciendo siempre. También aparecen solidas en sus conviciones en "Rider", donde la munición de sus cuerdas ejecutan un numero de no-rock, de funk mutado en lo absurdo que vibra y degenera.

Introducen un órgano en "Giant hans", para decirnos que tienen muchos recursos, que el sotano donde aullan también puede servir de capilla siniesta.
Y en "Wasterland" se llenan de amoniaco en una salva de ruido agradable que dice mucho de ellas. En este "Nightlife", han superado al tan bien bueno "At Cristal Palace".

Caliz para tiempos de excesiva educación musical, Erase Errata convencen por su fuerza y por la positiva asimilación de sus influencias. Un punto para las de San Francisco.