El norteamericano Ian Eagleson, componente del grupo Golden, pasó un año de estudios en Kenya. En ese año cayó fascinado por la música de aquél inmenso país,  sobre todo del benga, musica basada en penetrantes sonidos de bajo junto a guitarras cristalinas.

Allí, Eagleson, convenció a su amigo Otieno Jagwasi, para embarcarse en este poderoso proyecto que nos trae los sonidos de Africa, sus tradicciones y su desbordante cultura.


El disco está compuesto de 6 largos temas y se inicia con "Ilando gima onge", largo ritual mántrico lleno de magia que nos traslada a un mundo donde la herencia de generaciones pasadas pervive a base de la música.

No estamos ante un trabajo de un occidental haciendo ritmos africanos. Esto es música africana 100%; poderosa, vitalista, llena de anzuelos para que puedas picar.

De las 6 canciones, dos son cantadas en ingles: "It's not easy", que es imaginar a Prince cantando desde una aldea de barro, enfebrecido de calor y moho, y "Tussin' and fightin'", funk bajo un aguacero, esquelético y absorbente.

Las demás, contando la primera ya comentada, es puro continente negro. Quizás el blues nació en una duna, porque la que da título al elepe, es eso, blues desde el desierto sediento, preparada para carbonizarte con su pulsión primitiva.
Como también te hipnotiza "Osama rach", folk repleto de percusión cuidando el sustrato vocal, y con esas guitarras de sonidos cortos y apabullantes.

Una maravilla de principio a fin. Africa existe y esta en una forma de aventurarse en una continental isla musical cuya sangre y pasión no ha dejado de latir desde tiempos lejanos. Bravo por Eagleson y su incursión por los recovecos de la esencia musical.