Esto va de un refrescante y gracil descubrimiento. El se llama Keith Kenniff y a repartido su creatividad en dos projectos de lo más recomendable. Goldmund, y el que nos ocupa Helios.

Comenzó en 2004 con "Unomia" este tratado de ambient eléctronico rico en helio por todas sus aristas, y este "Caesura" me ha conmovido de tal manera que ahora que ando de oposiciones ya le he elegido como favorito para acompañar las largas horas de tedioso estudio.
 



Como no sentirse impresionado cuando el bálsamo de "Hope valley hill" suena y te deja rendido, sin fuerzas, pero emocionalmente preparado para querer más. Es como si hubieran quitado toda la electricidad a Explosions in the sky, para convertirlos en un maravilloso paseo electrónico, bello, acomodado con las mejores galas, sabiendo que para impresionar es bastante con llegarnos al corazón.

"Come with nothings" es con su inicial punteo flotador acompañado por un vaho de nubes acogedoras la mejor noticia para que no pierdas el hilo de este compositor que te llenará de claros tus oscuridades, que sorberá a ratos el silencio con su pulso peculiar, aletargado, sinuoso, increible. ("Fourteen drowings").

Puro ambient "Backlight", presión de luz, sabiendo tocarnos la fibra, elaborando un discurso que vegeta con delicadeza por nuestros sueños preferidos, aquellos que aun no hemos tenido la suerte de hacerlos nuestros.

"The red truth", echa el resto y los petalos acusticos que logran caerse de este aromático producto, se entromenten sin pedir permiso en la estancia de tu escucha para sofocar la templanza de los sentidos.

Y después de todo, "A mountain of ice" se erige como fabula de un cromatismo sonoro que sintetiza todo lo bueno que hemos oido con anterioridad.

Sí, la nieve cayendo, los coches desaparecidos, la noche iluminada por el aspaviento de los copos, y el rugir contenido de Helios que se arroja el derecho de servirnos de vino calmoso en nuestras fiestas particulares.