Quizás junto a Françoise Hardy, sean las voces más reputadas y calidas de la chanson. La británica que desde muy joven se trasladó a Francia, la musa de Gainsburg, se ha ganado por meritos propios, con una carrera brillante su status de grande.

Y este "Enfants d'hiver", primer disco integramente escrito por ella, es quizás su obra más madura, la respuesta al tiempo de una cantante que desde el inicio de su carrera ha conseguido llenarnos de emoción. Que sería de nosotros, degustadores por naturaleza de la esquisitez musical, sin la chanson....
 


Atras quedan sus discos "Fictions" o "Rendez-vous" donde se apropiaba de canciones de otros (y donde tambien gente como Brian Molko o la comentada Françoise Hardy colaboraron) para pasar por su particular estilo temas de The Divine Comedy, Placebo, o Magic Numbers. "Enfants d'hiver" es esteramente suyo, sensual, bonito, recomendable, delicado.

O si no como no quedarse embobabado con "Prends cette main" y esos tenues violines que llevan a la voz de Birkin hasta nuestros corazones.

Y ese piano en "A la grâce de toi" donde mano a mano con ella, las preguntas salen de su garganta en una triste balada llena de fuerza, de melancolía. Excelsa y brillante, Birkin sabe como sacar tajada de su tono vocal, de sus suspiros.

"Oh comment, ça va", es un guiño a tanto grupo de ahora que reclaman subyugados a esta enorme dama de la canción francesa. La juguetona "Maison étoilée" se te pegará en los pies de tu playa auditiva, juegos de palabras, dulce y amena.

Pero donde me tiene loco es cuando se llena los pulmones de pétalos y construye bellos parques como la que da tilulo al album. Para echarse a gemir de alegria.

Desde Pensando discos, y ahora que esta pegando fuerte el sobrevalorado Benjamin Biolay, os invito a caer sobrecogidos en este "Enfants d'hiver" en un apetitoso éxtasis de colores y candor, de suavidad y ternura. Que sería de nosotros sin la chanson....