Thomas Weber capitanea la nave de este grupo alemán de nombre tan impronunciable. En 2005  dió a la luz un album, donde podemos bucear en el ambient, el jazz y la música electrónica más tranquila, cohabitando en compartimentos abiertos, regalando al aire esencias de intimismo y oscuridad.

"Lichterloch", es su primera diana:  las suaves notas del piano dan paso en un frondoso bosque de tonalidades al saxo, para seducirte en un interludio suave y emocionante.


Y si después te pones "Nachwache, 15 september", no dejarás de escucharlos en una semana, con su enigmatica electrónica ambiental abatiéndose sobre ti, engulléndote con sus ruidos y su noche incierta. Música para una triste película de un futuro sin futuro.

Y como saben tocar otros palos, se ponen el traje rural y en "Hausen", construyen una porcelana folk, rica en cromatismo, alardeando de un hipnótico ensimismamiento. Convencidos del todo. Estos Kammerflimmer Kollektief se merecen un hueco en nuestros sacos de buenos discos.

Sólo con decir que si David Lynch se parase en "Equilibiun", los contrataría para algunas de sus múltiples obsesiones, decimos todo.

Y es que "Absencen" tiene la cualidad de traerte a la cabeza calles con nombres extravagantes, repletas de peligrosos seres, pero donde es posible hallar una historia que merezca la pena, aunque no exista la posibilidad de la redención.

Una de las cosas que mejor hacen es la utilización del saxo en concordancia con el resto de los intrumentos, acompañandoles desde un fondo que te agarra como un mantra despistado, y que hace del jazz una excusa para naufragrar en la poética post menos al uso.

Kammerflimer Kollektief produjeron un encantador discos que riega con gotas de brillantez intrumental los surcos de tu cerebro, una reliquia que no merece el destierro en el vagón de las obras olvidadas.