Lo mejor que siempre han demostrado Kinski, es que su discurso no ha variado mucho desde sus inicios. Lo suyo, aunque se les ha querido meter en el saco del post-rock, es otra cosa.

Desde el principio sentaron la bases de la recuperación de la psicodelia dura, junto a unos intrumentales que beben al unísono de sonidos pesados cercanos a un imposible indie-stoner como de los primeros Sonic Youth. 


Y salen victorioso en este quizás de lo mejor que han sacado hasta le fecha. Atras quedan otros discos a seguir como "Alpine Static" (2005) o "Airs above your station" (2003).

Este "Down below it's chaos" no defraudará a los que siguen buscando salidas al rock desde vertientes nada conformistas.

Asi "Crybaby blowout", es un mazacote intrumental psicodelico, vasto, que hace que desde el principio te enganches a este bucle sin fin.

En "Passwords & alcohol" y "Dayroom at narita int'l", aparece el espiritu del  "Sister" de la juventud sónica, agrandando el sonido de aquellos, regocijándose en una no-melodía sucia y aspera.

Pero hay mucho más en este manantial de desenfreno. "Boy, was i mad!" es un viaje a las entrañas de Black Sabbath desde posiciones rocosas, violentas y feroces, relamiéndose las heridas en una orgía de sano ruido.

También en "Child had to catch a train" , con su mantra adormecido en teclados setenteros, destripan y recuerdan a otras bestias pardas de este invento rudo: Comets on fire.

Y como les gusta no dejar de sorprendernos, "Plan, steal, drive", es un paseo tranquilo por las orillas de la calma chicha, en una extraña nana espacial que rememora la experiencia alemana del krautrock.

En resumen, "Down below it's chaos" servirá para desterrar de nosotros las siestas, para con el volumen subido al maximo experimentar hasta donde se puede llegar lejos de paisajiismos post,cerca de un crudeza indomable que provoca un gran regocijo.