Recuerdo en el lejano 1991 un video. En él unos niños vestidos de abejas formaban un extraño coro que acompañaban al tema "Chaising a bee" de estos locos que se hacían llamar Mercury Rev y que eran una versión psicótica de unos Pink Floyd llenos de flautas, distorsión y ambientes malsanos.

El primer disco se llamó "Yerself in stem" y nunca le superaron. Luego sacaron un pasable "Boces" (1993) y todo lo que vino después es para olvidar.


Bueno, no para los que se erigen como propagandistas de todo lo indie, los cuales mimaron hasta la extenuidad a una banda que vagaba por un pueril sinfonismo, aderezado de psicoledia de párvulos para gente poco avispada.

"Desert's songs", celebrados en su dia por muchos, es una autentico batiburrillo de ideas precocinadas en el fogón de lo vendible porque sí, porque tenemos que buscar idolos para los nuevos chicos independientes.

Desde el inicio con la cochambrosa "Holes" y su clasicismo impostor, hasta "Delta sun bottleneck stomp" con sus teclados supermodernos, asistimos a una verdadera chapuza sónica.

Jonnathan Donahue y Dave Fridmann son los culpables de este desaguisado que espero vaya perdiendo poco a poco seguidores. Para quien quiera seguir aburriéndose que escuche sus siguientes "All is dream" (2001), "The secret migration"(2005).

Seguro que huirán a la primera oida o se quedaran hasta al final para continuar la farsa de este aburrido y pretencioso grupo.