Ratatat es un dúo neoyorquino formado por Mike Stroud y Evon Most que realizan miniaturas electrónicas instrumentales con pocas exigencias de fondo y que aunque parecen que se van a despeñar a cada paso, logran quedarse para olvidarlos al rato.

Y es que tener a  los aburridos Daft Punk como referencia no ayuda nada. “Seventeen years” es un estiramiento del sonido de los galos, donde aparecen lúdicos, inofensivos pero agradables mientras piensas en el siguiente disco a oír.


O si no “El pico”, donde pueden llegar a irritar, y sin embargo les perdonas, con sus inocuas palpitaciones de recreación de música clásica acompañada de teclados de cacharrería.

La guitarra en “Deserteagle” es una reliquia que naufraga entre líneas de mar raquíticas, y que puntea sobre el vacío. Ratatat son así. No son más que un bluf  que se consiente porque resultan graciosos.

Les gusta el lounge mezclado con un imposible  Mike Olfield haciendo indie (“Everest”), y componen canciones que tienen todas las papeletas para ser una fanfarria pop (“Breaking Hawai”).

Asi avanzan los minutos con remolinos en los altavoces de casa,  con la seguridad de que estamos ante un grupo rápidamente olvidable y con una acusada levedad. 

Levedad que es una carga que les hace servir de cobaya al hombre del polvo cuando el disco se guarde definitivamente. Y es que ser tan simple no es sinónimo de buen elaborador de canciones.