Jim Thirlwell es un terrorista sonoro que desde principio de los 80  ha agitado la escena de la música independiente con multitud de alias (Steroid Maximus, Foetus, Manorexia, y otros cuantos más) todos ellos desde la zona más arriesgada de la creación.

En 1985, y bajo el nombre de Scraping Foetus of the Wheel, parió una colección de astillas, dinamita pura en años acostumbrado a otras tranquilidades pop. Empieza con “Theme from pigdow come”, una sinfonía introductora, el Apocalipsis que se acerca, los tambores de alarma avisando del final.


Luego los disparos, con “The Throne of agony”, donde ruge Thirlwell, acercándose a unos Killing Joke en fase terminal, obsesivo, altamente inflamable. Inflamación que persiste en “I”, minimal, sampler del infierno, griterío, agitación para las neuronas.

Se da un respiro con “Descent into the infierno”, mitad funky mitad cine negro, que se va acelerando hasta límites irresistibles.

En “Di-I-9026”, se produce un vertido tóxico, apareciendo como la cara sucia de los ochenta, anticipando modismos que en un futuro harán como suyos la electrónica radical y las huestes del underground.

Asi Einsturzende Neubaten, tienen cabida en “Private War” y “Anything(viva!)”, crecida maquinal que desborda la tierra con sus maremotos intempestivos de fin del mundo.

Jim Thirwell no ha parado de experimentar. En su vasta obra cabe desde la musica para cine, el punk-rock, la música clásica, electronica... (entre otros estilos), y su expresión brutal abordando temas como el masoquismo, la violencia o la destrucción, casa mucho con una escenificación  bellamente excesiva.

“Nail”, un punto y seguido en la senda de la transgresión, un feliz sueño de muerte anunciada, el sinónimo de la depravación de unos tiempos repletos de desolación. Necesario e inspirador para muchos este collage del caos.