Steve Albini, Todd Trainer, Bob Weston. Guitarra, bajo, batería. Música en estado puro, sin subterfugios. Crudos, inconmensurables, artistas en una carrera donde solo corren ellos; compactos, secos, con aristas;Shellac, la mejor banda de Rock sin complejos.

En "Excellent italian greyhound", tras siete años de ausencia ("1000 hurts" lo sacaron en el 2000), están tan en forma como siempre; listos para dar batalla, recios y envolventes, fanáticos de una forma de tocar que nadie iguala, que está por encima de tantos especuladores baratos.


Sí, son Shellac y estan de nuevo con nosotros. Y lo primero que escuchamos es "The end of radio", donde aparecen minimales, lentos, directos, abrasivos en una pequeña muestra de lo que vamos a degustar en esta estimulante droga. Nadie como ellos para crear un lenguaje recio, armado, peligroso, corrosivo.

Si no, presta atención a "Steady as she goes", moviéndose en el terreno que más le gusta: el físico. Todo de una vez, maraña bestial de agilidad interpretativa, montaña derruida por la erupción de unas estructuras que se nos antojan gloriosas.

Asi que tómate en serio "Be prepared" y su machacona catarata de ritmos frenéticos tocados desde la embriaguez y para tu salud. Qué grandes!

El frenesí continua: "Genuine lulabelle" consigue con sus silencios abrirte las venas del exceso que se llena de rapidez y alto octanaje; tensión y rabia con una larga parrafada de Steve incluida, sólo, sin acompañamientos, abandonado en un desierto de huesos. Y si quieres algo parecido a un antihit tomate un poco de "Kittypants", impactante canción de dos minutos, lírica de acero.

Pero no vale eso de bajar la guardia. "Boycott" segrega tal cantidad de bilis en dosis recomendables que es imposible no moverte por tu habitáculo demoliendo objetos, respetando la no verticalidad de las cosas. Los tres al unísono, haciendo del concepto Rock un lugar posible donde la esencia se cruza con el futuro que ya ha llegado. Bestiales.

Y Weston coge la batura en "Paco" creando un ambiente gris de tormenta nuclear que se enrosca en tu sien,  y que es la antesala  del final: "Spoke" divertimento punk, tórridos en una gruta de fuzz y vejaciones de gritos. Tomad de éste cáliz y haceros de este credo. Nunca nos salvaremos.

Shellac, el pasado que se transmuta en la esperanza de una maquinaria engalanada de astillas que en directo te puede dejar sin respiración. Shellac, el grupo que genera expectativas jamás defraudadas.

Sólo esperamos que Albini pueda compaginar su trabajo como productor con más discos de un grupo que marcó y marca las señales en la cara de la creación. Cicatrices sin curar, medicina para los oídos.