La primera banda que se me viene a la cabeza cuando escucho a Tristeza es Labradford. Y si éstos desarrollaron su post-rock inclinándose hacia el ambient,  Tristeza resuelven el dilema acercándose a un sinfónismo bien entendido.

Vienen de San Diego, y han pasado de puntillas por esa eclosión que vivió el post hace unos años.


En este "A colores", emplean algunos títulos en castellano para las canciones, que son todas instrumentales, y en las que nos ofrecen un montón de texturas todas ellas cálidas y tranquilas, siempre con el sonido de los acordes de la guitarra  de Jimmy Lavelle llevando la batuta e impregnándonos de un particular rocío apaciguador.

Temas como "Wand", "Aeroaviones" o "Harmonic Sea", son una muestra de lo que vemos en el resto de este "A colores":  sonido espumoso,  que se ve acompañado en muchas ocasiones por unos teclados que suenan como órgano, y que les dan una nota diferenciadora del resto de los grupos post-rock.

La verdad es que es una preciosidad, algo que desentona con el nombre de la banda y que si atina con el título del disco: multiples colores en una paleta donde se ven estructurados los diversos matices de un estílo de música que se dignifica cuando lo que escuchas consigue elevarte sobre el mundanal ruido de los dias.

En 2003, Lavelle dio el pistoletazo a otro buen proyecto The Album Leaf, que desde aquí también recomiendo.

En resumen, Tristeza servirá para que no lo estés (triste, me refiero) y su aporte de rock medio sinfónico les da credibilidad en un mundo de tanto mimetismos. Escuchables.