En el haber del saxofonista Ken Vandermark la consolidación de Chicago como punto neurálgico del jazz que bebe de Coleman, Dolphy y los grandes maestros de la improvisación

Su saxo aporta energía y vitalidad, constituyendo el faro donde dirigirse si queremos vagar por las ondas del buen jazz sin condimentos extraños.


"Acoustic Machine" con su proyecto vanguardista de Vandermark 5, posee todas las claves para quedarte prendado por estas formas modélicas de expresión que a veces salvajes y otras delicadas repican en los altavoces retrotrayéndonos a épocas donde el sonido de los grandes jazzmen hacian retorcerse cuerdas y laringes.

Y aquí tenemos para dar y tomar. Desde el frenético espasmo de "Auto topography", con saxos airados a todo trapo mientras la bateria se somete a los vaivenes del ritmo, a "Fail to groge", donde se relajan en una suite donde el contrabajo y Vandermark dialogan un formidable tour de force, asistimos impávidos a una muestra mayúscula de madurez jazzistica resistente al paso del tiempo y con grandes músicos competentes.

O si quieres, dejate embobar por "Coast to coast", vibrante sinfonía donde cada instrumento se reparte la intensidad a trozos iguales, en una larga cabalgada lírica y rompedora. Formidable.

El jazz contemporáneo y el sello Atavistic, tienen en Vandermark 5 unos gigantescos valedores.

Cualquier parada en su obra es para quitarse el sombrero. Desde aquí , recomiendo "Airports for light" (2003) o la indispensable "Free Jazz Classic Volume 1 & 2" (2003) verdadera corriente continua de impro.

"Acoustic Machine" funciona como un enorme engranaje sonico que apacigua y rememora viejos años de sudor y rabia, desde la placidez de lo aprendido, desde la profesionalidad de unos tipos que hacen destripar a sus instrumentos. Grandes Vandermark 5.