El grupo con más mala suerte del rock americano. Así se podían autodenominar. Nacieron en 1989 y estuvieron 7 años parados por problemas con su compañía. En 2003, sacaron  este portentoso "The Meadowlands", para decir que hay están, que quieren también su sitio.

Sitio que merecen por canciones como "Happy", con su melodía frágil con intención de no olvidarlos, Superchunk sin distorsión enfermos de lírica. Soberbio inicio.


En el principio nos encontramos lo mejor: "This boy is exhausted", es un perfecto resumen de lo que fue el rock en los 90, con Feelies a la cabeza. Estribillo contagioso, voz que rasga en una alegre y distendida muestra de canción elaborada.

También "Faster gun" es efectiva, con guiños a Sugar sin tanta electricidad, armados de una base instrumental sólida, haciendo añicos tantas vulgaridades a las que estamos acostumbrados.

Baja el nivel los medios tiempos; "Every year you wasted" o "She send kisses" que junto a la larga duración del álbum hace que decaiga la nota alta que merecen.

Pero se recuperan con "Ex-girl collection" y su luminoso pop sin aristas llevándonos a un prado de girasoles alucinados y abejas amorosas. Desvarían en "Not so green" cuando se les escapa la intensidad por querer aminorar la marcha. Lástima.

De las cuatro última se salva "Such a pretty lie" por su gusto por los solidos riffs que espantan, las otras son para olvidar ("Boys you won't remember","Everyone choose sides","13 months in 6 minutes", y "This is not what you had planned").

The Wrens representa una buena recuperación del sonido que ya se creía olvidado, pero habría que decir en su contra que les falta más incontención, y el abandono de las baladitas que amodorran. Pese a ello, son para valorar positivamente. Habrá que estar atentos con lo próximo que hagan.