Corría el año 1978 cuando salió a la luz "No, New York", disco donde se daba el pistoletazo de salida a la no wave. Allí se encontraron DNA, Mars, y Teenage Jesus, abriéndose las venas en una catarsis de caos y subversion musical e incoformismo, que se armaron de ruido para consolidar una propuesta que se dirigia a la línea de flotación del pop. Bello combate.

"Yes, New York", es una recopilación de bandas nacidas en los primeros años del 2000, y que se quedan en párvulos comparándolos con el huracán del 78.  Si ha habido una enfermedad en la música reciente, esa ha sido el fiasco de The Strokes y con ellos la actitud de los medios musicales que dieron prioridad a las pintas de unos pipiolos que con pantalones ceñidos, botas de baloncesto y chaquetas de vestir, realizaban una burda copia de The Fall y Televisión. Deprimente.


La corte de "creyentes" fue en aumento, y se dió pábulo en las revistas de moda al estilo indie como forma de desarrollo social (?). Pesimos. Aquí nos encontramos con 16 grupos de los que salvamos a Interpol y su buena interpretación del legado de Joy División, y Calla, románticos y líricos pero sin caer en lo bobo. Todos los demás, para olvidar.

The Strokes y su horripilante pose chulesca aparecen en directo; Radio 4, y su punk-funk aburrido que haría morirse de risa a PIL; The Rogers Sisters o como ser una seguidora de B-52's moderna e independiente. The Walkmen y su sonido sucio no llegan a pasar del aprobado raspado.

Y ya está... Esta horror-pilación es un legajo falto de creatividad, inofensivo y enlatado para consumo de críos indies sin exigencias.En el 1978 se levantaban murallas de sonidos nucleares, saxos violando el silencio, chillidos de letrina underground. En el 2000, premiaron a los que fabricaban ( y aún persiste el mal) bodríos. Stop a la vulgaridad.